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Bienvenido a un espacio creado por y para que te expreses. Bienvenido a soyadoptado.es. Soy Adoptado es una página web y un blog que sirven de encuentro a muchas personas adoptadas nacional e internacionalmente en España. El autor del blog es David Azcona.
No sólo fuimos adoptados, si no que "Somos adoptados", el abandono y la adopción son nuestros compañeros de viaje, debemos conocerlos y ser capaces de expresar lo que sentimos.
Hace sólo una generación, ser adoptado no parecía diferente en absoluto a haber nacido dentro de la familia que te criaba. La sociedad pensaba que los padres escogían y recibían un bebé perfecto, a la edad de dos o tres años le decían que era adoptado y luego todos seguían viviendo una vida feliz. La adopción se planteaba con cuidado y en el momento oportuno del desarrollo del niño, y luego no era necesario volver a tocarlo. Ahora sabemos que esto era una equivocación. Sabemos que ser adoptado puede influir en la relación de una persona con sus padres adoptivos, con su naciente sentido de sí mismo y con las relaciones que forje a lo largo de su vida. Ahora sabemos que la cuestión de ser adoptado volverá a surgir, de forma consciente o inconsciente en diversos momentos del crecimiento y de desarrollo del adoptado. También sabemos que es muy importante tener en cuenta no sólo la vida anterior del adoptado, si no también el contexto social en el que crezca.
La adopción es una medida excepcional de protección a la infancia. La adopción es otorgar al menor su derecho a tener una familia. No existe el derecho a adoptar. Todavía muchos adoptados cuentan su historia desde el punto de vista de sus padres, no en primera persona. Nos cuentan el deseo de sus padres de formar una familia, pero no nos cuentan cómo llegaron a ser niños adoptables. Muchas veces nos olvidamos que los protagonistas son los niños y no los padres.
No debemos separar adopción y abandono. Todos los niños adoptados son niños que han sido abandonados. Con frecuencia nos encontramos adolescentes adoptados que nunca han escuchado de sus padres la palabra abandono. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que no se sientan abandonados, sino que sienten una rabia y un dolor al que no pueden poner nombre. Porque el abandono que sufren los niños adoptados es una cuestión imposible de negar. Sin embargo nuestra cultura de la adopción, esconde y reprime con historias edulcoradas este abandono, condenando a muchos niños y niñas a la imposibilidad de elaborar y reconducir adecuadamente el sinfín de emociones de inseguridades, temores, incertidumbres, vacíos, sufrimientos y secuelas que la conciencia de la condición adoptiva y el mayor o menor impacto del abandonado vivido genera en sus personas, en su convivencia familiar, en sus procesos educativos y en su vida social.
Al igual que es nuestro deber como sociedad hacer que se cumplan los derechos del niño, también es nuestro deber que este niño cuando sea adulto tenga las herramientas suficientes para comprender y enfrentar su situación y sus sentimientos.
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